5 jul. 2010

Amor e igualdad civil

"Venimos al mundo a dar amor, no a reproducirnos como conejos." La reflexión de la cantante Anita Álvarez de Toledo, en su Twitter, legitima mucho más un tema -por ser ajena al mismo- que de por sí ya debería estar contemplado: el matrimonio entre personas del mismo sexo. La variación semántica -reemplazar "hombre" o "mujer" por "contrayentes", en los artículos del código civil que hablan del matrimonio- produce escozor y hace aflorar los dogmas más perimidos de la ya deficiente y atrofiada Iglesia caótica -se escribe parecido, pero no es lo mismo. Pintorescos personajes como Héctor Aguer -el de los manuales neomarxistas-, el presidente de la Iglesia, Jorge Bergoglio -el soplón en los años de plomo-, la diputada Cynthia Hotton -"la extrema derecha del PRO", según su correligionario Federico Pinedo. ¡Uf!- son algunos de los que se han expresado en contra de la igualdad de derechos. Las instituciones religiosas se toman su tiempo, señora, ya lo sabemos. La burocracia imperante coquetea con la del régimen stalinista. Pero no pierda las esperanzas, señora; a lo mejor, quién le dice, en 376 piden disculpas, como hicieron con Galileo.

Senador Alfredo Martínez, UCR - Santa Cruz



(*Por Bruno Bimbi)Es difícil dar un debate sobre cualquier tema cuando, en vez de discutir argumentos, uno se ve obligado a responder mentiras. Ya nos acostumbramos a que quienes se oponen a la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo mientan todo el tiempo, pero el editorial publicado este sábado por La Nación, titulado “Adopción y unión homosexual”, es el colmo.

Dice el diario de los Mitre que, a través de dicha ley, gays y lesbianas “aspiran a adoptar niños y criarlos”. Mienten, porque saben que ya podemos hacerlo.La ley de adopción actualmente vigente no discrimina a los candidatos a adoptar según su orientación sexual. Muchos gays y muchas lesbianas ya tienen hijos adoptivos y los crían junto a su pareja, formando una familia como cualquier otra. Esto es una realidad actual, no una hipótesis futura. Además, muchas parejas de lesbianas recurren a la fertilización asistida con donantes anónimos de esperma –como lo hacen muchas mujeres heterosexuales solteras o cuyas parejas varones tienen problemas de fertilidad– y tienen hijos biológicos que crían juntas. Las familias homoparentales –es decir, aquellas formadas por parejas del mismo sexo, con hijos– ya existen: hay cientos de niños y niñas con dos papás o dos mamás en la Argentina y la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo no cambiará eso.

Dice La Nación: “Pretendemos señalar que, simplemente, cuando se trata de convalidar una adopción legal, nada puede importar más que el supremo interés de ese niño o niña a ser adoptado. Y es sólo desde esa preocupación por el niño que la cuestión debe ser analizada”. ¡Cuánto cinismo! Hablan de su preocupación por los niños y se oponen a una ley que servirá para proteger los derechos de cientos de niños.

Senador César Gioja, FPV - San Juan



La legislación actual, como decíamos, no nos impide adoptar ni tener hijos, pero sí nos impide compartir la patria potestad de nuestros hijos con nuestras parejas, porque sólo pueden hacerlo las parejas casadas. Eso significa que los chicos que tienen dos papás o dos mamás son, para la ley, hijos de uno solo. Como los hijos “extramatrimoniales” del pasado, viven en un limbo jurídico. Uno de sus papás o mamás no puede darles la obra social, firmar el boletín de la escuela, autorizar una operación, cobrar el salario familiar o tomarse el día para cuidarlos si están enfermos. Si la mamá o el papá legalmente reconocido muere, pasan a ser huérfanos; si muere el otro o la otra, no heredan nada; si se separan, no tienen derecho a un régimen de visitas ni a reclamar asistencia alimentaria. Esos niños están desprotegidospor un vacío legal. Si se aprueba la nueva ley, sus padres podrán casarse y, por lo tanto, podrán compartir la patria potestad, y todos esos problemas se solucionarán.

Si la ley no se aprueba, en cambio, seguiremos pudiendo adoptar, como hasta ahora, pero nuestros hijos seguirán sin tener los mismos derechos que los demás niños. Los editorialistas de La Nación dicen que “el niño es el centro de la adopción, no los padres” pero, para castigar –por puro prejuicio– a los padres gays y las madres lesbianas, condenan a los chicos a la desigualdad. Pero como no tienen coraje para decirlo y hacerse cargo de semejante acto de egoísmo y discriminación, prefieren hacer de cuenta que esos chicos no existen.

Senador Mario Cimadevilla, UCR - Chubut



Buscando asustar a los lectores, aseguran que los niños adoptados por gays o lesbianas sufrirán “un daño imposible de medir, pero de una evidencia incontrastable” y hacen una serie de afirmaciones vagas y contradictorias sobre lo malo que es tener padres homosexuales. Se olvidan de mencionar, sin embargo, que existen gran cantidad de investigaciones realizadas en distintos países y todas ellas (sólo a modo de ejemplo: Universidad de Sevilla,Universidad de Valencia, Asociación Americana de Pediatría, la Asociación Americana de Psicología, etc.) han concluido que no existe ninguna diferencia relevante entre los niños criados por parejas homosexuales o heterosexuales. En todos esos estudios se recomienda que se permita laadopción conjunta a las parejas del mismo sexo, destacando que lo que un niño necesita es amor, protección, cuidado, educación y otras cosas que no dependen de la sexualidad de sus padres sino de su calidad humana. Basta con comunicarse con cualquier colegio profesional de psicólogos o con las facultades de Psicología de las universidades públicas para confirmar que eso es lo que opina la comunidad científica. La decana de la Facultad de Psicología de la UBA, Sara Slapak, lo dejó en claro esta semana cuando fue citada por el Senado para dar su opinión y el Consejo Superior de dicha universidad aprobó una resolución respaldando la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo.

La Nación hace de cuenta que no se enteró de nada, pero cita a “expertos de la Universidad de Carolina del Sur” que aseguran en un supuesto informe que los niños adoptados por parejas del mismo sexo tienen toda serie de problemas. Entre otras falsedades, dicen que “existen conclusiones científicas sobre la mayor probabilidad de que los niños en cuestión desarrollen una tendencia a la homosexualidad”. En realidad, si así fuera, no habría nada de malo en ello, ya que la orientación homosexual no es ni mejor ni peor que la orientación heterosexual, sino simplemente distinta. Pero las estadísticas, en todo el mundo, demuestran que el porcentaje de niños adoptados por parejas gays cuya sexualidad resulta ser heterosexual u homosexual es el mismo que se dan entre los niños criados por parejas heterosexuales. De hecho, la inmensa mayoría de los gays y las lesbianas tienen un papá y una mamá heterosexuales.

Senador Rubén Giustiniani, presidente del P. Socialista - Santa Fe


No dice La Nación quiénes son los “expertos” que elaboraron el informe del que tanto hablan. ¿Por qué ocultan esa información? Tal vez sea porque el único “experto” de la Universidad de Carolina del Sur que hizo un informediciendo las cosas que La Nación menciona es George Rekers, miembro del grupo anti-gay Family Research Council (FRC). Como parte de sus acciones de promoción del odio y la homofobia, el FRC ha contratado a lobistas que trabajan en el Congreso norteamericano para frenar una declaración contra la ejecución de homosexuales en Uganda y también organizó campañas de boicot contra las empresas que reconocen beneficios sociales a las parejas de sus empleados gays o lesbianas.

Sin embargo, semanas atrás, el “experto” Rekers fue fotografiado en un hotel donde estaba de vacaciones en Europa, acompañado por un taxiboyveinteañero del sitio RentBoy.com. Cuando salieron las fotos, dijo que lo había contratado para que le “levantara las maletas”. Desde entonces, la expresión “levantar las maletas”, en Estados Unidos, se usa en broma para referirse a las relaciones sexuales.

(*) Bruno Bimbi es periodista, activista de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans y co-autor del texto de los recursos de amparo presentados por varias parejas del mismo sexo para casarse, que dieron lugar a varios fallos judiciales a favor de ese derecho. Actualmente cursa la maestría en Letras en la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro

Para seguir leyendo, Ensuhabitat recomienda Matrimonio entre gente rara

12 jun. 2010

G. Oro: "La radio es el lugar en donde más cómodo me siento"

Líder de audiencia en las mañanas de Radio 10, Oscar "el Negro" González Oro es el entrevistado de la semana. Polémico, verborrágico e irónico el conductor de El Oro y el Moro apunta su filosa lengua contra Marcelo Tinelli, el Bicentenario, Mauricio Macri y la postura de la Iglesia frente al debate por la igualdad de derechos, entre otros temas.

- ¿Qué significa la radio en su vida?
- “La radio es el medio de comunicación más moderno que existe. A pesar de que surgen nuevas tecnologías, la radio es irremplazable: se puede escuchar por Iphone, Blackberry y también por Internet. Es irremplazable, es mi casa, es el lugar donde más cómodo me siento”.

¿Puede decirse que González Oro es el Marcelo Tinelli de la radiofonía nacional?



- ¿Cuál es su opinión frente a las movilizaciones en contra de la ley de Matrimonios entre personas del mismo sexo?
- “A mí me parece que todo el mundo tiene derecho a opinar. El debate tiene que ser en el Congreso, ahora se empieza a debatir en el Senado, lo invitaron a “Pepito” Cibrián como primer orador y está muy bien que lo haga porque tiene una opinión muy definida. Seguro invitarán a otra persona que opina en contra de este tema, pero no por eso hay que agarrarse a trompadas, ni sacarse los pelos, ni cosas por el estilo”.

El Bicentenario, la reapertura del Teatro Colón, Cristina Fernández y Mauricio Macri


La realidad de Argentina


- ¿Cuál es su pronóstico para el 2011?
- “No tengo idea, lo que sí sé es que si no unen al justicialismo como partido importante de la República Argentina, y si no se une el radicalismo como otro partido importante, esto va hacer un quilombo. Necesitamos dos partidos fuertes, como en el caso de Estados Unidos, que están los republicanos y los demócratas. A partir de ahí, el que mejor intención de voto tenga, triunfará. Pero hasta ahora veo quince justicialismos y diez radicalismos”.

31 may. 2010

Ocaña: "El peronismo es un fenómeno sociológico más que político"


La ex Ministra de Salud de la Nación y Presidente de la Fundación Confianza Pública, Graciela Ocaña, recibió a los periodistas de Ensuhabitat.


"El recuerdo más fuerte de mi infancia tiene que ver con mi mamá"

Opina sobre el peronismo: “El peronismo es un fenómeno sociológico más que político y hoy no es más que una herramienta y un arma electoral para ganar una elección. Pero creo que tampoco en los últimos años ha demostrado que puede ganar solo una elección”.

Matrimonio homosexual: “Estoy a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y también de la adopción. Soy católica pero no es que comulgue totalmente con viejos principios de la Iglesia o de la jerarquía eclesiástica. Creo en Dios, creo fuertemente en que hay otra vida, en Jesús que ha hecho una transformación desde la paz, la no violencia, desde el amor al prójimo. Creo en esas cosas”

Actualidad política: “En la Argentina hay muchos dirigentes muy válidos, importantes y muchos dirigentes a los que le tengo enorme respeto como (Hermes) Binner, Margarita Stolbizer, Pino Solanas y Víctor de Gennaro desde otro punto de vista. Pero lo que nosotros necesitamos es reconstruir un espacio, un proyecto político que dé cuenta de esas demandas: de justicia social, de mayor calidad institucional.

(Por problemas técnicos, el resto de los videos filmados se publicarán a última hora de la noche)

17 may. 2010

La cantora


Liliana Herrero: “Canto para pensar algo más sobre lo que somos como argentinos”

-En una entrevista de 2008, Mario Wainfeld le preguntaba si tenía la intención de “volver al útero”, a Colón. Y usted le respondió que sí, pero que, también, Horacio González (su marido y director de la Biblioteca Nacional) le planteó que usted no podría estar sin cantar. ¿De qué hemisferio se siente más cerca?

-De los dos exactamente. Y vivo en el medio de esa angustia y esa tensión.

-¿Realmente la angustia?

-Sí, claro. Son dos sentimientos muy fuertes, muy poderosos, y son los que me mantienen en pie. Si resolviera por uno u otro sería una complicación. Igual, aún no he perdido las esperanzas de pensar que uno se puede ir a vivir a Colón, por ejemplo, y armar las giras desde ahí.


-Tanto usted como Teresa Parodi, Fito, son figuras ligadas al ámbito nacional y popular ¿La música define un estilo de vida o al revés?

-Teresa es una mujer del Litoral y ha trabajado en función de esa identidad que la marca notablemente. Y al mismo tiempo podríamos decir al revés; el estilo de vida que ella eligió ha determinado su música. En el caso de Teresa es muy claro eso. De todas maneras las formas musicales que una adopta y tiene como horizonte estético para pensar la vida musical está tan emparentada con la vida particular que es muy difícil separarlo. Pero es algo que va y viene en los dos sentidos. En el caso de Fito, también. Decidió ser músico hace muchos años y sus experiencias musicales han sido muy ricas. Y ha tocado con personas a las que él ha amado profundamente, como cuando tocaba con Baglietto y García, que son dos personas que él quiere y ha admirado mucho.


-¿Es futbolera?

-Poco, y además tengo una suerte de contradicción. Porque, por un lado, porque recuerdo que mis padres y mis hermanos eran todos de River. Acá, Horacio es de Boca. Voy a la casa de mi hija y ella es de Ñubels y mi yerno de Central. Entonces no sé qué posición tomar al respecto (ríe). Más allá de que no sabría decirte de qué cuadro soy, me interesa el fútbol como un fenómeno deportivo, cultural y social muy importante. Las polémicas con los técnicos, la forma de hablar de los jugadores, todo eso me interesa mucho. Bielsa me interesaba mucho, tiene un pensamiento matemático. Son esas personas que aparecen en la televisión y uno se pregunta de qué están hablando. Y finalmente descubre que están hablando de fútbol. Pero con un lenguaje que podría ser de la política, también.

“Te cuento una anécdota”, se entusiasma Liliana. Guillermo Klein había hecho un tema a Román Riquelme; hablamos durante un rato sobre eso, me contaba cómo lo había hecho. Hasta que en un momento le tuve que decir: “No sé quién es Román Riquelme” (ríe con ganas) Es más, un día le mandé un mensajito de texto y le dije: “¡Qué lindo el tema de Ramón!”. O sea, te darás cuenta que mi ignorancia es escandalosa, por usar un término de Pino. Me interesa el fútbol, pero reconozco que tengo cierta distracción de aquello que me interesa.


-¿A quién le canta Liliana Herrero? Hablo de las culturas, ya que dijo que “los cantos tienen territorios”.

-En principio a mí misma. Canto para mí misma y para conversar con los músicos que están subidos conmigo en el escenario. Y después para ver si puedo, con ese canto, con los músicos que están allí y con el público que está ahí, pensar algo más sobre lo que somos como argentinos: mi gran desvelo. Por eso, cuando me subo al escenario pongo toda la carne al asador. Cada concierto para mí es un momento decisivo.

-Vibra, como dicen.

-Sí, sí (asiente con una convicción envidiable) ¿Y esto a quién se lo tengo que decir? ¿A vos? ¿A la cámara? (Risas)

Liliana sonríe pero deja en claro que las cámaras no la seducen. Luego ejecuta un soliloquio sobre los blogs y la tecnología 2.0. Los roles se invierten: ahora es ella la que pregunta.

-¿Te dije que no quiero los blogs, no?

-Sí, me dijo.

Es el único momento del reportaje en el que Liliana se pone seria, casi opaca.
No me gustan los blogs, no me gusta la idea del anonimato.



Auténtica como la vida misma, a Liliana la desvela ese contubernio que existe entre sus “ganas de irse y ganas de quedarse”, tal y como parafraseó –sin pretenderlo- a Al Pacino, en Perfume de Mujer. Aunque cuenta que no va más al cine: “Lo que me ha decidido a no ir es esa impersonalidad del chico que te atiende y te vende las entradas atrás de un vidrio, con un micrófono, y te pregunta si tenés el carnet de jubilado. Eso creo que fue lo que me decidió a no ir más (ríe con ganas) ¡Pero no voy nada, y no te muestro ningún carnet ni aunque fuera jubilada! Detesto esos cines”, relata entre molesta y risueña. El cronista no se siente apto siquiera para ejecutar un cierre que tenga relaciones carnales con la cursilería. Entonces se lo deja a ella: “En esa tensión entre el cosmos y el caos se halla una persona que a veces no se halla, que se llama Liliana Herrero”.